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(EconoJournal, 07/11) Entre las compañías generadoras, hay expectativa por una inminente recomposición de los ingresos que perciben por las centrales pesificadas, conocidas en el rubro como “energía vieja”. Las centrales viejas son unidades generadoras que cobran una tarifa pesificada que es definida por el Estado nacional de forma discrecional. Se tratan generalmente de unidades con antigüedades de veinte años o más y que no cuentan con contratos atados al dólar oficial con Cammesa, la compañía administradora del mercado mayorista eléctrico.
La última actualización autorizada por el gobierno por estas unidades generadoras fue en abril. La Secretaría de Energía habilitó en ese momento un aumento del 40% en dos fases a través de la resolución 238/2022.
Por otro lado, la gran mayoría de las empresas del sector eléctrico cerró un acuerdo paritario con Luz y Fuerza, el histórico gremio que representa a los trabajadores de la industria. El acuerdo se produjo a la expectativa de la recomposición de los ingresos.
Por otro lado, Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y las centrales termoeléctricas Manuel Belgrano y San Martín no ratificaron la paritaria aún. Mientras tanto, las tres centrales nucleares del país continúan fuera de servicio. La situación es particularmente compleja en Atucha II. Este medio informó que la central tuvo que salir de servicio por un problema detectado en la turbina y otros inconvenientes. “El inconveniente en cuestión se trata de una falla mecánica de la central que, por sus características, no implica riesgos para la seguridad de las personas o el ambiente”, añadió la empresa.