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(EconoJournal) La fecha tentativa para firmar el contrato es en noviembre. En el gobierno dudan de avanzar con una obra millonaria llave en mano por una tecnología que vuelve al país dependiente de proveedores extranjeros.
La construcción de la cuarta central nuclear volvió a la agenda oficial de la mano de las presiones chinas para apurar la firma del contrato que ambos Estados vienen negociando desde hace seis años. El gigante asiático busca venderle al país un reactor PWR de uranio enriquecido y agua liviana que demandará una inversión de 7800 millones de dólares y, luego de 6 años de construcción, aportará a la red unos 1000 MW. La fecha tentativa para firmar el contrato es en noviembre y en el gobierno hay preocupación porque una mala decisión puede condicionar la matriz energética nada menos que durante los próximos 60 años, período de vida útil de la central.