809597045

(Revista Electricidad) (La Tercera-Pulso) La baja en los costos de equipos para generar energías eólica y solar, los avances en almacenamiento y la oposición a centrales convencionales como grandes represas y plantas a carbón, llevaron a que hoy la única alternativa viable para el desarrollo del sistema sean las ERNC, que ya superan el 20% del sistema.
No han pasado tantos años desde que en el Congreso se debatía una ley que proponía establecer que el 20% de la energía generada a 2020 proviniera de centrales ERNC (energías renovables no convencionales). La idea fue ampliamente resistida y era tildada como inviable no solo por expertos, sino que también por políticos y ejecutivos de empresas eléctricas.
Lo que se anticipaba entonces era un escenario de estrechez, con una demanda en torno a 5% anual, con lo que se iba a necesitar en torno a 1.000 MW instalados adicionales. Entonces, lo que estaba sobre la mesa era el desarrollo de la tecnología nuclear, que generaba fuerte oposición, o el desarrollo de grandes represas (HidroAysén) o enormes complejos a carbón (Barrancones o Castilla). Pocos creían en las ERNC.