809597045

(Revista Electricidad, 26/01) La iniciativa propone acciones y políticas públicas concretas para potenciar este proceso y aportar al diálogo en torno a la descarbonización y el cambio climático.
El desafío que impone la urgencia climática requiere una rápida transformación tanto en la forma de producción como en la de consumo de energía. Este proceso se denomina transición energética e involucra la transformación de las matrices de generación eléctrica y la electrificación de los usos finales sustituyendo el uso de los combustibles fósiles, además de la evolución de las industrias hacia modos de producción sostenibles y circulares y la digitalización de la infraestructura eléctrica, especialmente, de las redes.
Para contribuir a esos objetivos, durante el último año, Enel Chile y energiE desarrollaron una “Hoja de ruta para la transición energética en Chile”, que contiene escenarios de transición energética, la cuantificación de sus costos y sus beneficios, además de un conjunto de recomendaciones de políticas públicas. Entre estas últimas, destacan la creación de una nueva institucionalidad y regulaciones para gestionar el retiro y sustitución del carbón; el aumento gradual de los impuestos verdes, y la entrega de incentivos financieros para proyectos que apoyen la reducción de emisiones. Lo anterior, partiendo de la base que la electrificación de los consumos y procesos industriales jugará un rol fundamental dentro de las próximas dos décadas, lo mismo que la electrificación del transporte.