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(Cinco Días) La política europea de descarbonización y el abaratamiento de la eólica y la solar aceleran las inversiones en este negocio
Boom del hidrógeno verde. Aquel que se produce a través de la electrólisis de agua y en cuyo proceso, que requiere energía eléctrica, se utilizan fuentes renovables (solar y eólica) en vez de energías fósiles (reformado de gas natural o carbón), como sucede hasta ahora. Y lo mejor, no libera dióxido de carbono (CO2) en su combustión, solo vapor de agua. De ahí su enorme atractivo para lograr la meta europea de neutralidad climática en 2050, sobre todo en áreas muy contaminantes como industria y transporte.
Su uso no es nuevo. Hoy día este combustible es ampliamente utilizado en la industria química para la producción de amoniaco, metanol, fertilizantes; en la de acero, vidrio, alimentación o farmacéutica, y en la de refino de petróleo. El consumo en España ronda las 500.000 toneladas anuales, producidas fundamentalmente a partir de gas natural, datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). Pero esta vez los astros se alinean a su favor y lo convierten en la tecnología del futuro y diana de las inversiones.